lunes, 12 de diciembre de 2011

Por un presente digno

Me gustaría empezar la entrada con esta cita de W. Churchill, en la que dice "Vivid arduamente, no temáis nada y os sonreirá el triunfo." y decir que sí, que los seres humanos lo hacemos así. Más qué triste que, sin embargo, me encuentro con gente que me importa que está demasiado dolida, ya por jóvenes ...ya por más maduros.


Cuentan que pierden las ganas de conocer a nuevas personas, que ya han recibido tantos desengaños que no se fían de nada ni nadie y que la experiencia les ayuda a ello.
Es algo común, ¡a todos nos pasa! antes o después nos pillan desprevenidos y...¡zas! nos tumban. Cuesta, sin embargo levantarse. Es verdad que cuesta...pero no permito que todo lo que ocurra desde ese momento en adelante les pinte tan feo y les cause tanto dolor.


Veréis...estoy super de acuerdo con el énfasis en la experiencia con gente, experiencia con amigos, y...sobre todo, con la experiencia en parejas. Estamos en una era en la que el engaño tiene un papel moderno, contemporáneo, en el que las redes sociales también ayudan a ello y eso crea mucha inseguridad. Seguro que todos sabéis de alguien (incluyéndoos a vosotros mismos) que ha sido algo "travieso" y ha podido dar alas a flirteos con otros tan solo por el hecho de sentirte así, quizás. Pero también me parece triste a que gracias a eso, nadie esté dispuesto a disfrutar de otra persona por puro miedo al "sabía que pasaría". Ojo, no quiero decir que te des desde el primer momento al 200%, si no a que se disfrute también de lo que es conocer a otros. Disfrutar de la novedad, de los primeros meses de "enchochamiento", del coqueteo, de las rabietas que tienen cierto gancho...es parte de la vida y no debemos ser tan negativos.


Tenemos que saber usar nuestras armas para pasarlo bien, aunque sería ideal que por donde pises, pises porque tú hayas querido y luego, si la cosa no supiera bien, saber o tener la habilidad de decir "por lo menos hubo un tiempo que disfruté y mejor ahora que después". Sobre todo, debemos afrontar lo que venga con un par o dos porque las etapas de la vida cuando somos jóvenes solo pasan una vez y no queremos recordarlas como algo feo. Esto es, a mi parecer, lo que siempre se recuerda como la flor de la vida por algo.


Con lo que llego a la conclusión de que la experiencia es un bastón que nos ayuda a guiarnos si no vemos demasiado bien, pero no una barrera para disfrutar de la vida, del querer y demases placeres de la vida.


Como dice Gregorio Marañón,
"Amar y sufrir es, a la larga, la única forma de vivir con plenitud y dignidad."

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